domingo, 5 de agosto de 2012

Capitulo 2.


Después  de que Jerry se fue, me quede el resto de  la noche pensando en mi nueva vida en este lugar,  tal vez  entrara a la universidad, para estudiar de noche,  seria un buen plan pasar el tiempo y parecería una persona mucho mas normal.
Pasada la media noche, empezé a buscar algo de ropa, encontré la única maleta que había traído de mi antigua residencia, después compraría más ropa, cuando no tuviera más planes, abrí mi maleta la cual contenía mi ropa y mis zapatos favoritos y empezé a mirar que ponerme. Al final me decidí por una blusa de tirantes fucsia con algunos detalles negros, encima de esta me puse una chaqueta de cuero y me la deje abierta, me puse un pantalón negro pegado al cuerpo y unos tenis de color negro con una línea color fucsia.
El tiempo que me había sobrado, después de organizarme, lo había empleado leyendo un libro, que había leído millones de veces, ya que era muy común, hasta te lo ponían a leer en el colegio, el caballero de la armadura oxidada, era un gran libro y siempre que lo leía me concentraba realmente en ello. Eran las cinco de la mañana cuando escuche el timbre de la puerta, aun estaba leyendo el libro así que lo cerré marcando la página en la que iba y camine a la puerta con las llaves en la mano. Al abrirla, estaba allí Jerry con cara desesperada mirando hacia el sur, giro su cara hacia mi de inmediato y sonrió dejando atrás su cara de preocupación.
-¿vamos?
Pregunto.
-vamos.
Dije a modo de afirmación, el se aparto un poco de la puerta Para darme espacio de salir.
-¿y tu hermana?
Dije mientras cerraba la puerta de la casa.
-nos espera en la entrada del monte.
Dijo cuando ya había girado y me encontraba frente a el.
-bueno, pues no la hagamos esperar.
Dije y el empezó a correr en dirección sur, lo seguí al mismo paso, hasta que visualice a lo lejos dos figuras, esas debían ser Lina y Minerva. Llegamos  hasta donde estaban ellas y nos detuvimos, eran dos chicas realmente hermosas, una de ellas, la mas alta, tenia el cabello negro, largo y liso, su piel al igual que la de cualquier otro vampiro era extremadamente pálida, sus ojos de color negro, llevaba un  vestido corto de color negro y unos zapatos de tacón no muy altos, la segunda era un poco mas baja, su cabello castaño con ondulaciones llegaba hasta la mitad de su espalda, llevaba un vestido rojo  aun mas corto que el de la primera chica y unos tacones bastante altos. Su sofisticado atuendo me hizo sentir al instante que yo iba demasiado informal.
-chicas ella es Carla.
Dijo Jerry señalándome con la mano.
-encantada.
Dije sintiéndome algo cohibida por sus miradas.
-Carla, ella es Lina, mi hermana.
Dijo señalando a la primera chica la cual me sonrió amablemente.
-y ella es su amiga Minerva.
Dijo señalando a la segunda, la cual me dio una sonrisa claramente forzada.
-encantada de conocerte Carla, creo que seremos buenas amigas.
Dijo Lina amablemente, lo cual me hizo sentir aceptada por parte de ella.
-eso espero.
Dije sonriéndole.
-¿saben algo? Quiero volver a casa esta noche ¿creen que sea posible?
Dijo Minerva sonriendo falsamente.
-¿sabes Minerva? Hay personas que esperamos que nos traten con amabilidad y por si no te lo había dicho… te detesto.
Dijo Jerry, mirándola con desprecio.
-si, ya me lo habías dicho, pero no te preocupes a mi me encanta que me lo digas.
Dijo sonriéndole orgullosamente.
-¿a si? Pues recuérdame decírtelo mas seguido.
Replico Jerry de la misma manera.
-lo…
Empezó a  decir ella pero fue interrumpida. .
-¡ya basta! ¿Que no se dan cuenta que son insoportables? Nadie quiere escucharlos pelear, nadie quiere escucharlos insultarse, solo vinimos aquí para cazar ¿que les parece si dejan sus peleas en privado y respetan la presencia de Carla y la mía?
Dijo Lina reprobando el comportamiento de Jerry y Minerva.
-tienes razón hermanita, vinimos a cazar, no tenemos por que pelear por estupideces.
Dijo Jerry sonriéndole a Lina.
-¿minerva?
Dijo Lina mirándola, como esperando una disculpa por su parte.
-vamos a cazar y ya.
Dijo ella en respuesta y salió corriendo por el bosque.
-siento esto Carla, siempre es así.
-tran…
Empezé a decir, pero ella ya había desaparecido por el mismo camino por el que lo había hecho Minerva, así que me gire para mirar a Jerry que se encontraba mirándome con una disculpa en sus ojos.
-¿sabes? Acabo de notar quien tiene la madurez y el mando en esta familia.
Me apresure a decir, mientras le sonreía.
-vaya, ¿tan rápido notaste que todos carecemos de ambas?
Dijo sonriéndome abiertamente, le devolví la sonrisa y gire mi vista para contemplar el enorme bosque que se extendía delante de nosotros.
-¿una carrera?
Dijo mirándome con malicia.
-¿hasta donde?
Pregunte con normalidad.
-bueno hay un rio a unos trescientos kilómetros de distancia.
-ok.
Dije aceptando su propuesta.
-bien, uno… dos… ¡tres!
Dijo y Salimos corriendo disparados por el bosque, el corría bastante rápido debía de aceptar, pero yo no era nada mala tampoco y le llevaba el paso perfectamente, íbamos iguales, hasta que visualice el rio, entonces acelere el paso y llegue a el objetivo un poco antes que el.
-nada mal.
Dijo sonriéndome en señal de aprobación.
-espero que no me hayas dejado ganar.
Dije acusándolo con la mirada.
-lo siento linda, yo nunca hago eso.
Dijo imitando estar ofendido.
-eres muy mal actor ¿lo sabias?
Dijo Lina, desde el otro lado del ancho rio.
-claro hermanita, ya sabia que le tienes una enorme envidia a mi gran talento.
Dijo mientras saltaba hasta el otro lado del rio, aterrizando justo a un lado de ella, que empezó a sollozar y se aferro a el con furia, realmente la había ofendido, la cara de Jerry se deformo con dolor, la abrazo fuerte.
-lo siento.
Le susurro, aun abrazándola.
-¿Qué decías? ¿Qué soy mala actriz? Lo que pasa es que nunca había usado mi talento contigo, tonto hermano.
Le dijo soltándose de sus brazos y sonriendo frente a la cara desconcertada de Jerry.
-piensa bien lo que vayas a decir la próxima vez.
Le dijo Lina sonriéndole con suficiencia.
-eres un monstruo.
Dijo Jerry fingiendo estar aterrado y furioso.
-muchísimas gracias, pero ¿sabes? Soy un monstruo que te quiere mucho.
Dijo ella, abriendo sus brazos hacia el para que la abrazara.
-y es increíble que lo diga, pero yo también te quiero mucho monstruito.
Dijo y la abrazo, en ese momento salte hasta el otro lado del rio, aterrizando un poco mas lejos de ellos, me miraron sonriendo.
-¿Cuántos años tienes Carla?
Me pregunto Lina con curiosidad.
-221
Dije con seguridad.
-vaya, yo solo tengo 97.
-vaya, si que estas joven.
Dije, por decir algo.
-y tu Jerry ¿Cuántos años tienes?
Le pregunte.
-22.
Dijo, me extrañe mucho ante su repuesta y mire a Lina con gesto interrogante, me hizo señas de que era mentira y de que el estaba loco.
-creo que se refiere a cuanto tiempo llevas teniendo 22 años.
Le dijo Lina como si fuera obvio.
-si lo sabia… tengo 106.
-oye Jerry, vamos a cazar ¿si?
Dije al ver que se ponía algo triste, al parecer no le agradaba mucho hablar de su edad y de su vida.
-claro, oye Lina ¿Dónde esta Minerva?
Pregunto Jerry con repugnancia.
-se entrego a la caza.
Dijo como si fuera lo más obvio.
-que raro a mi me parecía que estaba tres arboles mas allá, escuchando la conversación, pero debió ser imaginación mía.
Dijo sarcásticamente.
-Carla  ven.
Me dijo Jerry, mientras me invitaba con la mano por un camino que había por en medio del bosque, camine hasta el mientras me despedía con la mano de Lina, cuando llegue hasta el empezó a correr por el camino, Salí disparada tras el, hasta que se detuvo frente a una gran cascada, en ese momento el sol ya empezaba a salir por el oriente del bosque, pero aun no llegaban sus rayos hasta nosotros y apenas si se iluminaba el lugar.
Iba a hablar cuando Jerry me hizo señas de que me quedara en silencio, sabia por que era, pero pensé que no era tan meticuloso con sus victimas, en ese momento, atravesó la cascada hasta el otro lado, donde yo ya sabia lo que estaba haciendo, tras la cascada había un tigre en una especie de cueva, el ahora estaba cazando y eso era lo que también había venido a hacer yo, cerca de allí, había una manada de siervos, Salí tras ellos y los degollé acabando rápidamente con tres de ellos, en realidad no tenia mucha sed, así que me senté en una roca que estaba situada en la pate de arriba de una pequeña montaña, desde allí se podía ver gran cantidad del bosque.
Unos minutos después el sol iluminaba la mayoría del bosque y estaba a punto de llegar a mí, Jerry al parecer había terminado con su caza y se sentó a mi lado en la roca.
-¿saciado?
Le pregunte sin dirigir mi mirada hacia el.
-por completo.
Me respondió de la misma manera.
-oye, Lina y tú se parecen mucho.
Dije girando mi vista hacia el y su perfecto rostro.
-bueno, se supone que los hermanos se parezcan ¿no?
Dijo sonriente.
-ustedes… ¿son hermanos biológicos?
Pregunte algo confundida.
-si.
Dijo con normalidad.
-pero… tu eres mayor que ella, ¿Qué paso?
Dije mas pensando en voz alta que realmente preguntándole.
-bueno…
Dijo con tristeza e hizo una pausa como si estuviera recordándolo.
-oye, si no me lo quieres decir esta bien, no quiero que te sientas incomodo.
Dije sinceramente.
-no, da igual, te lo quiero decir.
Dijo rápidamente, en ese momento los rayos del sol nos iluminaron por completo, me quede mirándolo embobada, era realmente hermoso, quiero decir su piel brillaba como la de cualquier otro vampiro y lo hacia ver mucho mas bello, se acomodo para quedar mirándonos frente a frente y se dispuso para contar su historia.
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Capitulo 1.


Acababa de llegar a la que iba ser mi nueva casa, me había mudado nuevamente, esta vez a un lugar mas soleado, si, era peligroso teniendo en cuenta lo que era, pero había estado ya en muchos lugares, y este era un lugar que aun no conocía. Extrañaba salir en un día soleado a andar con mis amigas, pero claro ellas habían muerto mucho tiempo atrás y en mi nueva vida no había encontrado muchos amigos, conocía a unos cuantos mas como yo, pero todos tenían su clan o su pareja y no quería ser entrometida con sus vidas, había tenido una amiga tiempo atrás, pero esta hacia parte de los Vulturis así que cuando Salí de allí no volvimos a vernos,  también había conocido al clan Denali, pero la verdad es que no soportaba a Tanya y a sus hermanas, siempre tan orgullosas, también había pasado tiempo con los Cullen, pero me pareció un clan muy numeroso y no quería ser entrometida con sus vidas casi normales, justo como esperaba que fuera mi absurda existencia, tenia amigos allí, Renesmée…  como quería a esa chica, quería mucho a Jacob , su mejor amigo aunque yo sospechaba que quería algo mas, esa chiquilla, esa era mi mejor amiga y su familia si que me caía bien, pero en realidad quería algo mas, yo quería ser normal, encontrar una pareja, y tener una eternidad feliz, pero aun no lo había logrado, pero claro si en mi vida anterior fui terca, en esta nueva vida lo era aun mas, así que no había perdido las esperanzas, yo seguía intentando  ser normal.
Mi nueva casa la cual había comprado totalmente amueblada, disponía de tres habitaciones. La primera de ellas tenía una cama doble, dos mesitas de noche, un espejo grande, un ordenador, un baño y un armario que era como una segunda habitación. Esta primera habitación estaba pintada de color blanco, con algunos decores cafés, al igual que los tendidos de la cama. La segunda habitación era un poco mas pequeña estaba pintada de color azul claro y tenia decores blancos, disponía de dos camas sencillas con tendidos azules, una pequeña mesa de noche, un ordenador, un armario un poco mas pequeño que el de la primera habitación y un baño. La tercera habitación estaba pintada de color verde con decores negros, al igual que los tendidos de la cama, la cual era sencilla, disponía de un ordenador, un baño, dos mesitas de noche y unas cuantas pesas que se encontraban en una esquina de la habitación. Decidí que me quedaría con la primera habitación, ya que era lo mas lógico y tendría mas espacio para la ropa que compraría en los próximos días, en realidad no necesitaba dormir pero después de todo tendría que guardar las apariencias, ya que pensaba quedarme en este lugar el mayor tiempo posible y esperaba conseguir amigos.
Me quede sentada en la cama por un rato, hasta que el timbre de la casa me saco de mis pensamientos, me levante de la cama y camine a la puerta a paso humano, abrí la puerta con seguridad, pensando en quien seria si aun no conocía a nadie y había acabado de llegar, seguro que seria algún conocido de los antiguos ocupantes, fue lo primero que pensé. Al abrir la puerta me encontré con un hermoso chico de cabello negro y despelucado, sus ojos lucían un color dorado casi negro que le sentaba muy bien y vestía un pantalón y una camisa de color negro  que le sentaba a la perfección a su hermosa tez pálida, me di cuenta al instante de que era un vampiro, pero no lograba entender por que no había sentido su efluvio.
-hola, venia a saludar a la nueva vampiresa.
Dijo dulcemente, mostrando con una sonrisa sus hermosos y relucientes dientes blancos. sentí una punzada de celos al verlo, era realmente hermoso y parecía tener una vida estupenda, pero me había llamado “vampiresa” y eso no era de mi gusto, quería pedirle que no me llamara así, pero tenia que aceptar lo que no había aceptado en mis mas de doscientos años, que eso era lo que era, una vampiresa.
-hola, mi nombre es Carla, Carla Cruz.
Le respondí amablemente y le sonreí yo también.
-Carla, que lindo nombre. Me llamo Jerry, Jerry Tonsom, a tus servicios.
Dijo con otra sonrisa deslumbrante.
-bien Jerry, muchas gracias, oye, no percibo tu olor, de casualidad ¿bloqueas efluvios?
Dije rápidamente, ya que  la curiosidad me estaba matando.
-no para nada, mi hermana es la que lo hace, yo soy un rastreador.
Me respondió tranquilamente.
-que bien, ¿quieres pasar?
Dije apartándome de la puerta, para darle espacio de entrar.
-claro.
Dijo mientras entraba en la casa, después de que el entrara cerré la puerta suavemente y nos dirigimos a la esplendida sala.
-siéntate.
Le dije, mientras me dirigía a la pequeña cocina integral.
-gracias, y tu que, andas sola ¿verdad?
-Si, así es, ¿quieres algo de tomar?
Pregunte con normalidad.
-¿que?
Dijo confundido por mi pregunta.
-sangre, tengo sangre ¿quieres?
Dije aclarando mi pregunta, mientras abría la nevera.
-a… claro.
Me dijo, así que saque dos vasos con sangre y camine hasta la sala nuevamente.
-toma.
Dije entregándole uno de los vasos y sentándome en otro de los muebles.
-oye, pero y ¿Quién te convirtió?
Dijo después de darle un sorbo a su bebida.
-Jane, Jane Vulturi.
Respondí lo mas normal posible.
-¿ella? ¿Pero que no convierten a las personas, solo cuando les importa su don?
Pregunto confundido.
-si, eso era lo que quería, pero no quise quedarme en la guardia y como nos hicimos amigas me ayudo a salir, pero después de eso no volvimos a vernos.
-vaya, ¿ella te ayudo? ¿Qué no es la más cruel de las Vulturi?
Pregunto con aparente repugnancia.
-eso parece, pero en realidad tiene un gran corazón, solo que aro la convirtió en esa asquerosa maquina de dolor.
Respondí defendiendo a mi vieja amiga.
-¿y por que no se sale de la guardia?
-aro no se lo permite, además cree que se lo debe a aro, por salvarle la vida, su hermano a tratado de convencerla de que se salgan, pero ella insiste en que debe quedarse con aro y pagar su vida con respeto hacia el.
-vaya, si que es complicada esta chica.
Dijo comprendiendo el complicado rollo en el que vivía Jane.
-si lo es, pero cuéntame de ti.
Replique, para cambiar de tema.
-pues bueno, vivo con mi hermana Lina y su amiga Minerva en la casa de al lado.
Dijo como quien no quiere la cosa.
-¿hace cuanto que viven aquí?
Pregunte para seguir con la conversación.
-un mes.
-¿un mes?
Dije extrañaba, pues había pensado que llevaban mas tiempo en aquel lugar.
-si un mes, antes vivíamos en Alaska, pero queríamos algo diferente así que vinimos aquí.
-Vaya, pensé que llevaban mas tiempo en este lugar.
-si, eso pensaste. ¿Y tú? ¿Dónde vivías antes?
-estaba en Canadá, pero la gente empezaba a sospechar.
Respondí con normalidad
-Canadá, estuve allí hace unos años… oye me tengo que ir, mi hermana me pidió que la acompañara a comprar un auto, pero mañana vamos a ir a cazar ¿Por qué no vienes? De paso conoces la zona de caza y a mi hermana y su amiga, seguro que te caen bien.
Me invito con seguridad.
-me parece genial, pero ¿no les molestara?
Dije, esperando que respondiera que no.
-claro que no, tu tranquila.
Dijo, haciendo caso a mis suplicas mentales.
-pues esta bien.
Dije sonriente, mientras me levantaba del mueble al tiempo en el que lo hacia el.
-bueno, pues  entonces, nos vemos mañana.
Dijo y parecía bastante alegre de que los acompañara.
-claro, chao.
-chao.
Dijo tranquilamente, en ese momento ya estábamos en la puerta de la casa, se despidió con la mano después de salir y entro en su casa dejándome con una enorme sonrisa por haber conseguido nuevos amigos tan pronto.
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