Acababa de llegar a la
que iba ser mi nueva casa, me había mudado nuevamente, esta vez a un lugar mas
soleado, si, era peligroso teniendo en cuenta lo que era, pero había estado ya
en muchos lugares, y este era un lugar que aun no conocía. Extrañaba salir en
un día soleado a andar con mis amigas, pero claro ellas habían muerto mucho
tiempo atrás y en mi nueva vida no había encontrado muchos amigos, conocía a
unos cuantos mas como yo, pero todos tenían su clan o su pareja y no quería ser
entrometida con sus vidas, había tenido una amiga tiempo atrás, pero esta hacia
parte de los Vulturis así que cuando Salí de allí no volvimos a vernos, también había conocido al clan Denali, pero la
verdad es que no soportaba a Tanya y a sus hermanas, siempre tan orgullosas,
también había pasado tiempo con los Cullen, pero me pareció un clan muy
numeroso y no quería ser entrometida con sus vidas casi normales, justo como
esperaba que fuera mi absurda existencia, tenia amigos allí, Renesmée… como quería a esa chica, quería mucho a Jacob
, su mejor amigo aunque yo sospechaba que quería algo mas, esa chiquilla, esa
era mi mejor amiga y su familia si que me caía bien, pero en realidad quería
algo mas, yo quería ser normal, encontrar una pareja, y tener una eternidad
feliz, pero aun no lo había logrado, pero claro si en mi vida anterior fui
terca, en esta nueva vida lo era aun mas, así que no había perdido las
esperanzas, yo seguía intentando ser
normal.
Mi nueva casa la cual
había comprado totalmente amueblada, disponía de tres habitaciones. La primera
de ellas tenía una cama doble, dos mesitas de noche, un espejo grande, un
ordenador, un baño y un armario que era como una segunda habitación. Esta
primera habitación estaba pintada de color blanco, con algunos decores cafés,
al igual que los tendidos de la cama. La segunda habitación era un poco mas
pequeña estaba pintada de color azul claro y tenia decores blancos, disponía de
dos camas sencillas con tendidos azules, una pequeña mesa de noche, un
ordenador, un armario un poco mas pequeño que el de la primera habitación y un
baño. La tercera habitación estaba pintada de color verde con decores negros,
al igual que los tendidos de la cama, la cual era sencilla, disponía de un
ordenador, un baño, dos mesitas de noche y unas cuantas pesas que se
encontraban en una esquina de la habitación. Decidí que me quedaría con la
primera habitación, ya que era lo mas lógico y tendría mas espacio para la ropa
que compraría en los próximos días, en realidad no necesitaba dormir pero
después de todo tendría que guardar las apariencias, ya que pensaba quedarme en
este lugar el mayor tiempo posible y esperaba conseguir amigos.
Me quede sentada en la
cama por un rato, hasta que el timbre de la casa me saco de mis pensamientos,
me levante de la cama y camine a la puerta a paso humano, abrí la puerta con
seguridad, pensando en quien seria si aun no conocía a nadie y había acabado de
llegar, seguro que seria algún conocido de los antiguos ocupantes, fue lo
primero que pensé. Al abrir la puerta me encontré con un hermoso chico de
cabello negro y despelucado, sus ojos lucían un color dorado casi negro que le
sentaba muy bien y vestía un pantalón y una camisa de color negro que le sentaba a la perfección a su hermosa
tez pálida, me di cuenta al instante de que era un vampiro, pero no lograba
entender por que no había sentido su efluvio.
-hola, venia a saludar a
la nueva vampiresa.
Dijo dulcemente,
mostrando con una sonrisa sus hermosos y relucientes dientes blancos. sentí una
punzada de celos al verlo, era realmente hermoso y parecía tener una vida
estupenda, pero me había llamado “vampiresa” y eso no era de mi gusto, quería
pedirle que no me llamara así, pero tenia que aceptar lo que no había aceptado
en mis mas de doscientos años, que eso era lo que era, una vampiresa.
-hola, mi nombre es
Carla, Carla Cruz.
Le respondí amablemente y
le sonreí yo también.
-Carla, que lindo nombre.
Me llamo Jerry, Jerry Tonsom, a tus servicios.
Dijo con otra sonrisa
deslumbrante.
-bien Jerry, muchas
gracias, oye, no percibo tu olor, de casualidad ¿bloqueas efluvios?
Dije rápidamente, ya
que la curiosidad me estaba matando.
-no para nada, mi hermana
es la que lo hace, yo soy un rastreador.
Me respondió
tranquilamente.
-que bien, ¿quieres
pasar?
Dije apartándome de la
puerta, para darle espacio de entrar.
-claro.
Dijo mientras entraba en
la casa, después de que el entrara cerré la puerta suavemente y nos dirigimos a
la esplendida sala.
-siéntate.
Le dije, mientras me
dirigía a la pequeña cocina integral.
-gracias, y tu que, andas
sola ¿verdad?
-Si, así es, ¿quieres
algo de tomar?
Pregunte con normalidad.
-¿que?
Dijo confundido por mi
pregunta.
-sangre, tengo sangre
¿quieres?
Dije aclarando mi
pregunta, mientras abría la nevera.
-a… claro.
Me dijo, así que saque
dos vasos con sangre y camine hasta la sala nuevamente.
-toma.
Dije entregándole uno de
los vasos y sentándome en otro de los muebles.
-oye, pero y ¿Quién te
convirtió?
Dijo después de darle un
sorbo a su bebida.
-Jane, Jane Vulturi.
Respondí lo mas normal
posible.
-¿ella? ¿Pero que no
convierten a las personas, solo cuando les importa su don?
Pregunto confundido.
-si, eso era lo que
quería, pero no quise quedarme en la guardia y como nos hicimos amigas me ayudo
a salir, pero después de eso no volvimos a vernos.
-vaya, ¿ella te ayudo?
¿Qué no es la más cruel de las Vulturi?
Pregunto con aparente
repugnancia.
-eso parece, pero en
realidad tiene un gran corazón, solo que aro la convirtió en esa asquerosa
maquina de dolor.
Respondí defendiendo a mi
vieja amiga.
-¿y por que no se sale de
la guardia?
-aro no se lo permite,
además cree que se lo debe a aro, por salvarle la vida, su hermano a tratado de
convencerla de que se salgan, pero ella insiste en que debe quedarse con aro y
pagar su vida con respeto hacia el.
-vaya, si que es complicada
esta chica.
Dijo comprendiendo el
complicado rollo en el que vivía Jane.
-si lo es, pero cuéntame
de ti.
Replique, para cambiar de
tema.
-pues bueno, vivo con mi
hermana Lina y su amiga Minerva en la casa de al lado.
Dijo como quien no quiere
la cosa.
-¿hace cuanto que viven
aquí?
Pregunte para seguir con
la conversación.
-un mes.
-¿un mes?
Dije extrañaba, pues
había pensado que llevaban mas tiempo en aquel lugar.
-si un mes, antes
vivíamos en Alaska, pero queríamos algo diferente así que vinimos aquí.
-Vaya, pensé que llevaban
mas tiempo en este lugar.
-si, eso pensaste. ¿Y tú?
¿Dónde vivías antes?
-estaba en Canadá, pero
la gente empezaba a sospechar.
Respondí con normalidad
-Canadá, estuve allí hace
unos años… oye me tengo que ir, mi hermana me pidió que la acompañara a comprar
un auto, pero mañana vamos a ir a cazar ¿Por qué no vienes? De paso conoces la
zona de caza y a mi hermana y su amiga, seguro que te caen bien.
Me invito con seguridad.
-me parece genial, pero
¿no les molestara?
Dije, esperando que
respondiera que no.
-claro que no, tu
tranquila.
Dijo, haciendo caso a mis
suplicas mentales.
-pues esta bien.
Dije sonriente, mientras
me levantaba del mueble al tiempo en el que lo hacia el.
-bueno, pues entonces, nos vemos mañana.
Dijo y parecía bastante
alegre de que los acompañara.
-claro, chao.
-chao.
Dijo tranquilamente, en
ese momento ya estábamos en la puerta de la casa, se despidió con la mano
después de salir y entro en su casa dejándome con una enorme sonrisa por haber
conseguido nuevos amigos tan pronto.
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ISA-JDPR
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